Hospital Sant Joan de Déu Barcelona

Guía Diabetes tipo 1

Centro para la Innovación de la Diabetes Infantil Sant Joan de Déu

Trastornos de la conducta alimentaria, ¿cómo prevenirlos y detectarlos en jóvenes con diabetes tipo 1?

trastornos de la conducta alimentaria en jóvenes con diabetes tipo 1
Edad: 
14 a 18
Comidas
Raquel Cecilia Costa, Psiquiatra infanto-juvenil, Hospital Sant Joan de Déu
Raquel Cecilia Costa
Psiquiatra infanto-juvenil

La adolescencia es una etapa de transición de la edad infantil a la adulta, con cambios tanto físicos como psicológicos, que se ha relacionado con el aumento de conductas de riesgo.

Una de estas conductas pueden ser los trastornos de conducta alimentaria (TCA) como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón. Los TCA se caracterizan por una conducta alterada frente a la ingesta alimentaria y pensamientos erróneos en relación a la dieta, el peso y la figura corporal.

Es muy importante prevenirlos para evitar las repercusiones negativas que pueden tener para la salud, especialmente en jóvenes con diabetes tipo 1, por estar relacionados con el desarrollo de complicaciones tempranas de la enfermedad.

Recomendaciones para prevenir los trastornos de conducta alimentaria

1. Mantener unos hábitos alimentarios saludables.

  • Realizar 5 comidas al día: desayuno, comida, merienda, cena, y un tentempié a media mañana o después de cenar. Lo importante es no saltarse ninguna comida principal (desayuno, comida o cena) y tomar un refrigerio a media mañana o a media tarde (en función de los horarios y de la actividad del día).
  • Seguir una dieta variada que contenga: frutas, verduras, legumbres, carne, pescado, huevos, lácteos y pan. Se recomienda no abusar de alimentos como los embutidos y la bollería, pero tampoco hay que evitarlos, ya que es importante fomentar la variedad.
  • Comer las cantidades adecuadas para la edad: evitar los excesos, pero también las restricciones continuadas en la cantidad de hidratos de carbono.
  • Guisar utilizando diferentes formas de cocción de los alimentos: hervidos, horneados, a la plancha, fritos…
  • Tomar agua como bebida principal.

2. Proporcionar un contexto psicológico-social saludable.

  • Establecer una buena comunicación familiar. Se recomienda realizar una comida al día en familia, ya que puede contribuir a trabajar los hábitos alimentarios desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, promoviendo que los padres sean un modelo de conducta alimentaria saludable, facilitando la comunicación familiar y detectando si se producen señales de alarma en el comportamiento alimentario del adolescente.
  • Potenciar la autoestima, la autonomía y la autosuficiencia. Permitir que el adolescente se responsabilice de algunas actividades tanto propias como familiares. En este proceso, es necesario orientarle, acompañarle y reforzarle positivamente. Además, en el caso del adolescente con diabetes, es importante que pueda responsabilizarse progresivamente del manejo de la enfermedad y reforzar aquello que realiza correctamente, así como acompañarle en los aspectos que tiene más dificultades.
  • Facilitar la sociabilización. Durante la adolescencia es muy importante formar parte de un grupo y relacionarse con otros jóvenes de la misma edad. En ocasiones, la enfermedad puede condicionar la manera de relacionarse con los demás e incluso puede provocar que el adolescente evite ciertas situaciones por miedo al rechazo. Normalizar la enfermedad y las conductas de manejo (administrarse insulina, medir la glicemia…) puede contribuir a la sociabilización y a la autosuficiencia.

Cuándo sospechar que existe un trastorno de conducta alimentaria

Las señales de alarma que pueden hacernos sospechar de la presencia de un trastorno de conducta alimentaria son:

  • Pérdida, aumento o cambio de peso brusco.
  • Manipulación de alimentos: cortar en trozos pequeños, separar el pan del bocadillo, secar el aceite de los alimentos, quitar la grasa o la piel.
  • Restricción de ciertos alimentos: pan, chocolate, bollería o helado.
  • Interés por las dietas, recetas, cocina, compra de alimentos o por el cálculo de calorías.
  • Ir al baño o la ducha después de las comidas (sospecha de vómito).
  • Aumento del ejercicio físico de forma obsesiva (cálculo de calorías, práctica en solitario…).
  • Uso de laxantes o diuréticos sin recomendación médica.
  • Desaparición de alimentos (sospecha de atracones).
  • Evitar comer en familia o salir a comer con amigos.
  • Irritabilidad, cambios de humor o tristeza.
  • Disminución del rendimiento académico.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la que se debe tener conocimiento y tener en cuenta varios aspectos relacionados con la comida (calcular raciones, pesar alimentos, medida de glicemia, etc.), así como manejarse ante hipo e hiperglicemias, lo que puede contribuir a un mayor conocimiento y preocupación por la alimentación. 

Señales de alarma de un trastorno de conducta alimentaria en jóvenes con diabetes tipo 1

Las señales de alarma específicas en adolescentes con diabetes tipo 1 son:

  • Comer más cantidad de alimento de la que correspondería por insulina administrada.
  • Administrarse menos insulina de la recomendada por el médico.

Si sospechas que tu hijo presenta algún tipo de alteración alimentaria, recomendamos consultar con tu equipo de diabetes. Éste derivará la consulta a especialistas (nutricionista y/o psiquiatra) si lo considera necesario.

Última modificación: 
04/10/2017